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El deterioro en la calidad de la educación venezolana se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. Diversas causas intervienen en esta situación. Una de las que destaca es el abandono y la ausencia en el mantenimiento de la infraestructura educativa que tiene en condiciones ruinosas gran parte de las instalaciones escolares, especialmente las de las poblaciones rurales y suburbanas.

Pero las alarmas no solo se han encendido en los déficits materiales. También han sido afectados los contenidos. Uno de los más graves impactos es la modificación de los programas de estudio de los niveles de educación básica y media, y por ende la subsecuente disminución de la carga académica y los contenidos de las materias básicas en la formación de los educandos y, en su defecto, la incorporación de contenidos y materias de formación ideológica.

A todos estos indicadores negativos que afectan el fondo estructural de la formación académica se suma la eliminación de programas de apoyo, tales como alimentación escolar para satisfacer las necesidades proteínicas de los estudiantes, la dotación de laboratorios científicos y de prácticas en materias como química, física y biología, carencias e inexistencia de material didáctico, el equipamiento y dotación de implementos deportivos.

Este cuadro de carencias de atención al sistema escolar constituye una violación al derecho a la
educación consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, en la Declaración Universal de los Derechos de los Niños, en la Convención sobre los Derechos del Niño, a la cual Venezuela le otorgó rango constitucional, y en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.

Estas vulneraciones han sido denunciadas en reiteradas oportunidades por FundaRedes desde 2010 a partir de investigaciones de campo y la documentación de testimonios de directivos y docentes en la región suroccidental fronteriza del país.

 

 

Este deterioro evidencia la ausencia del Estado venezolano en el cumplimiento de sus deberes, situación especialmente agravada en las comunidades rurales de frontera donde el Estado ha dejado de ser actor fundamental en la preservación del orden, el desarrollo de la infraestructura, la prestación de servicios públicos de calidad y la generación de oportunidades de desarrollo personal e institucional.

Como contraparte, este vacío es sustituido por grupos de la guerrilla colombiana que penetran en las escuelas, ofreciendo ayuda y cubriendo algunas necesidades tanto de los centros educativos como de las familias, pasando a cubrir las funciones que constitucional y legalmente le corresponden al Estado venezolano, como lo es garantizar seguridad, aplicación de la ley, fortalecimiento de la infraestructura, dotación de servicios públicos y educación.

Esa presencia paraestatal y el condicionamiento cultural que lleva implícito ha generado en la población una grave adaptación progresiva a esa realidad. Es usual que familias que viven en medio de esa cultura opresiva y de imposición de un modelo de autoridad distinto al que mandan la Constitución y las leyes interpreten que la autoridad de la zona no son los representantes del Estado, parcial o totalmente ausentes, sino esos grupos armados irregulares.

El resultado de ese proceso es la implantación de un nuevo orden social que es caldo de cultivo
para el surgimiento de nuevos actores sociales que dejan de tener condición de ciudadanos y se convierten en súbditos de estos grupos, copartícipes de sus propósitos, con las consecuencias que de ello derivan.

En ese sentido, desde 2016, la organización ha documentado la entrega de obsequios y materiales a alumnos, docentes y directivos por parte de la denominada Fundación Amigos de la Escuela, con la cual el Ejército de Liberación Nacional (ELN) penetra en los centros educativos venezolanos de la frontera en al menos cinco municipios del estado Táchira (Bolívar –San Antonio–, Ureña, Junín –Rubio–, Capacho Viejo y Rafael Urdaneta –Delicias–). Ante esta situación, el 27 de agosto de 2019 la organización presentó en la Fiscalía del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo en Táchira una denuncia sobre la entrega de útiles escolares, regalos y otros aportes a niños y adolescentes para cautivarlos, e incluso reclutarlos para unirlos a sus filas.

Un dirigente social del municipio Junín, en el estado Táchira, aseguró recientemente a nuestros
activistas que: “La Fundación Amigos de la Escuela es una fundación armada que está conformada por perfiles del ELN que operan en complicidad con los consejos comunales. Ingresa a los planteles educativos y se encargan directa o indirectamente de los alimentos, regalos, incluso a veces de medicinas, y no solamente en los planteles educativos, también en las comunidades, ya que hay personas de muy pocos recursos que están en un nivel de descuido por el Estado bastante.

 

fuerte y ellos (la fundación) aprovecha, con sus dádivas y los ayudan a salir de sus problemas económicos y alimenticios (…) Al final terminan viéndolos como héroes, como personas que son
colaboradoras”.

Añadió que: “Las fuerzas militares y policiales de la nación tienen conocimiento de esto, y tanto es así que el alcalde del municipio Junín se reúne con ellos (…) Nosotros, la gente común y corriente, lo sabemos, pero hay miedo porque al ver a esa gente con armamento largo y corto, lógico que vamos a sentir temor. Ellos andan en camionetas de alta gama, 4×4, y pueden andar en la ciudad y penetrar en las zonas agrícolas, tienen la facilidad de que los organismos les prestan la colaboración para surtir combustible. Siempre tienen combustible porque tienen el dinero para comprarlo y la influencia para ir a las bombas a surtir”.

“En diciembre tuvieron dos maneras de acudir a las comunidades y los planteles educativos, una fue con regalos para los niños, en su mayoría, pero además para los cómplices los regalos eran más costosos, y eso se reflejó y esa es la manera en que la gente se da cuenta quiénes son sus cómplices, quienes son sus colaboradores”.

Más allá, un hecho que demuestra la expansión de la actuación de este grupo guerrillero en Venezuela para incursionar en las escuelas es el censo que realizó en casas de Bolívar, Apure Zulia y Amazonas durante el receso escolar de 2019 para precisar el número de niños y niñas de cada comunidad que asiste a clases a fin de entregarles útiles escolares. Se calcula que podría abarcar a unos 20.000 niños.

En Bolívar operan bajo la denominación Fundación 3RRR.

Además, FundaRedes cuenta con evidencias y testimonios de que esta “fundación” capta niños y jóvenes en las comunidades rurales. Estas situaciones han sido denunciadas en diversas instancias, aunque no ha habido respuesta, e incluso ante el Poder Legislativo en vista de que constituye una grave violación a la soberanía nacional, así como una lesión a los derechos inherentes a la persona humana. En septiembre de 2019 FundaRedes ejerció un derecho de palabra ante el pleno de la Comisión Permanente de Familia de la Asamblea Nacional, donde se expuso la presencia de la guerrilla colombiana en 325 escuelas distribuidas en 6 estados fronterizos del país.

Además, la organización ha acudido a instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar la situación: el 14 de febrero de 2019, durante el 171°

 

 

período de sesiones de la CIDH en Bolivia, se solicitó que les garantizaran protección a los  niños y jóvenes venezolanos que estudian en estas zonas vulnerables; y luego, el 6 de marzo
de 2019 se formalizó la solicitud de medidas cautelares de protección, de manera que promueva con el Estado venezolano mecanismos para garantizar la seguridad, integridad y protección de todos los niños, niñas y adolescentes que asisten a escuelas de los municipios fronterizos venezolanos.

La penetración de grupos armados irregulares en las escuelas venezolanas atenta contra lo establecido en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.